El Partido Riojano ha presentado una Proposición no de Ley en el Parlamento regional para regular las condiciones mínimas que deben reunir los crematorios de cadáveres, y en especial, el de la capital riojana.
El presidente del Partido Riojano, Miguel González de Legarra, ha destacado que en la actualidad el número de incineraciones es mucho mayor al de los enterramientos tradicionales. De hecho apuntó que a lo largo de este año posiblemente el número de incineraciones superen las 800.
El grupo parlamentario del Partido Riojano ha presentado una proposición no de Ley con el fin de que se determinen las condiciones mínimas que deben reunir los crematorios de cadáveres, tanto en su ubicación como en lo que respecta al control de sus emisiones a la atmósfera y condiciones técnicas que deben reunir.
El portavoz del grupo parlamentario del PR, Miguel González de Legarra, recordó que el único crematorio que en la actualidad hay en Logroño está en funcionamiento desde el año 2001, “y desde entonces, el número de incineraciones ha aumentado de forma considerable”. De hecho, aseguró que lo que hace ocho años era una opción minoritaria, hoy es algo generalizado y es muy posible que a finales de este año, el número de incineraciones supere las 800.
Y aunque es cierto que las incineraciones tienen sus consecuencias positivas, apuntó, también lo es que hay estudios científicos que apuntan también aspectos negativos. La Organización Mundial de la Salud identificó en 2005 la actividad de los crematorios como una fuente principal de emisión de mercurio. Es más, el mismo informe apremia a los países a que adopten las medidas que sean necesarias para reducir estas emisiones. Y alguna de ellas pasa por limitar las dosis máximas de emisión, el alejamiento de los hornos de los entornos habitados y la discriminación de cadáveres a incinerar en función de los tratamientos médicos recibidos.
Unas condiciones técnicas y de ubicación que, por supuesto, no deberían limitarse a los hornos destinados a la cremación de cadáveres humanos, sino que, a nuestro juicio deberían extenderse a todo tipo de crematorios, incluidos los destinados a la incineración de cadáveres de animales que, obviamente, producen emisiones muy similares a las de los humanos en sus procesos de combustión.
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