DISCURSO DEBATE ESTADO DE LA REGIÓN JUNIO 2010
 

Desde que celebramos el último Debate sobre el estado de la Región, se han producido acontecimientos importantes en el ámbito político y social internacional que han tenido importantes repercusiones sobre la economía nacional.

La a economía está cayendo en picado y cualquier Gobierno debe tomar medidas y debe hacerlo de forma rápida, enérgica, sin titubeos, mostrando que tiene control de la situación y que sabe qué hay que hacer para atajar el caos económico que vive el país. Lamentablemente, éste no ha sido el caso de España porque José Luís Rodríguez Zapatero está dando muestras de descoordinación y desconcierto.

Los constantes titubeos, las contradicciones entre ministros, el anuncio de medidas con freno y marcha atrás en función de las quejas de determinados sectores, la incertidumbre y la improvisación, parecen ser la marca de la casa del Gobierno de España en unos momentos en los que se hace más necesario que nunca transmitir confianza y seguridad .

El Gobierno central dilapida la confianza
Sin embargo, la sensación actual es precisamente la contraria.  El Gobierno de Zapatero está dilapidando la escasa confianza que mantenía y, en estos momentos, hasta los propios dirigentes socialistas se preguntan si alguien guía el timón del Gobierno o si gira sin control al albur de ideas peregrinas sin fundamento.  ¿A dónde nos lleva este Gobierno?  Esa es la pregunta que todavía no encuentra respuesta en una España confundida. Y ¿qué hace la oposición?

El posicionamiento del Partido Popular es tan variable e inconstante como el del propio Gobierno y lo que hoy exigen, mañana lo desprecian dando muestras evidentes de que lo que realmente buscan es utilizar la crisis económica como palanca para forzar el cambio de inquilino del Palacio de la Moncloa. El Partido Popular no aporta nada, simplemente espera sentado a que llegue su turno.

Responsabilidad y seriedad, eficacia y austeridad, esfuerzo y rigor, compromiso y trabajo, liderazgo y capacidad, credibilidad y confianza, certeza y valor. Éstas son las cualidades que según Sanz los riojanos demandan de sus dirigentes. Pero no son los únicos ingredientes necesarios. Colaboración, sentido común, trabajo coordinado, diálogo, consenso, acuerdo.  Son algunos de los ingredientes que ayer eché de menos.

Al margen del terrorismo pocas veces hemos tenido en España una razón de Estado tan clara y precisa como esta crisis económica y, sin embargo, la irresponsabilidad de los dirigentes nacionales, las ansias de unos por conservar el poder y el afán de otros por arrebatárselo, están imposibilitando ese acuerdo nacional necesario para la confianza que España necesita.

Pero es que, en La Rioja, el panorama no es muy diferente. La Rioja está sufriendo los efectos de la crisis de una manera igual de brutal que el resto de España.  Más fuerte incluso que otras regiones de nuestro entorno. 

Somos conscientes de las limitaciones del Gobierno de España.  Es más que posible que las acciones del Gobierno de Zapatero sirvan para poco, que lleguen tan tarde, que no consigan resolver la crisis ni restañar sus efectos, pero por lo menos está haciendo algo, equivocado o no, está haciendo algo, pero ¿qué está haciendo el presidente riojano?, ¿qué está haciendo el Gobierno de La Rioja?

¿Qué está haciendo el Gobierno de La Rioja?
Ayer Pedro Sanz confesó asumir su responsabilidad dentro de las competencias, limitadas que tiene la Comunidad y reconoció la poca confianza que tiene en las posibilidades y capacidades competenciales de esta Comunidad Autónoma.  Y eso es no creer en la fuerza que tiene este pueblo para afrontar esta situación.

Todos sabemos, Pedro Sanz también, que el Gobierno de La Rioja tiene responsabilidades determinantes en la gestión de esta crisis económica pero sigue eludiendo su responsabilidad tratando de endosársela al Gobierno del Estado, haciendo un seguidismo indecente de la estrategia partidista marcada por Mariano Rajoy. Sigue lanzando globos sonda sin ningún tipo de rigor, sin realizar ningún análisis previo y poniendo de manifiesto su incapacidad para diseñar políticas de lucha contra la crisis que cuenten con el consenso y el apoyo de la sociedad riojana.

Las competencias que el Gobierno de La Rioja tiene en empleo y formación le hacen corresponsable en la gestión de esta crisis.   Y las competencias en materia de economía, comercio e industria, infraestructuras, turismo, energía o investigación, le hacen responsable de que la salida de la crisis se presente más o menos lenta en esta Comunidad.
Pero sigue de brazos cruzados, esperando sentado a que transcurra el tiempo haciendo el menor ruido posible.

No hace nada más que repetir que en La Rioja las cosas no van tan mal como en otras regiones, pero todos sabemos que ésa no es la verdad. 

No quiere hacer nada porque estamos en un año preelectoral y no quiere reducir el gasto en un solo euro para que no se resientan sus resultados. Está condicionando la salida de la crisis económica a su propia crisis política.  Necesita ganar las elecciones y para eso necesita dinero, seguir comprando voluntades con dinero público aunque eso suponga hundir todavía más la economía regional.

Y en el Partido Riojano estamos cansados de escuchar todos los días el discurso insistente y cansino del presidente y de su Gobierno asegurando que en La Rioja, las cosas van bien, que nuestra economía responde mejor que las demás.

Ayer incluso sentenció que La Rioja estaba, está y estará mejor preparada que otras regiones para afrontar su futuro. Pero, La Rioja está mejor preparada ¿que quién?  ¿Mejor que Ceuta y Melilla? ¿Con quién nos compara el residente, con Andalucía, con Murcia, con Galicia?
Debería compararnos con las regiones de nuestro entorno, con las regiones del eje del Valle del Ebro, con Cantabria, que está despegando a un ritmo sorprendente, con Aragón, o con Navarra y País Vasco, regiones que hace 10 meses que han salido de la recesión. La Rioja, desgraciadamente, no va mejor que ellos. Los indicadores económicos riojanos nos lo demuestran, lamentablemente, todos los días.

Ayer Pedro Sanz no dijo la verdad, manipuló los datos para acomodarlos a su interés.  Ayer dijo que La Rioja lidera el descenso del paro, pero habló solo de mayo cuando la realidad es que en 2009 el desempleo en La Rioja subió por encima del 16 %. Los datos son tercos y La Rioja tiene la tasa de paro más alta de todas las regiones del Valle del Ebro. La tasa de paro femenino también es la más alta de todo el Valle del Ebro.  Las tasas de afiliación a la Seguridad Social han caído en todas las regiones pero, es objetivamente cierto, que La Rioja ha caído en un porcentaje muy superior al del resto de comunidades de nuestro entorno.

La verdadera realidad de La Rioja
La tasa de crecimiento del Producto Interior Bruto riojano ha sido también mucho peor que la del resto de comunidades del Eje del Ebro. Desde el año 2000, se registra en La Rioja un incremento del 5’5 % de la economía sumergida, la quinta mayor subida del país. La mayor subida en todo el Valle del Ebro.


La Rioja es la séptima comunidad con mayor deuda en relación al PIB, la peor del resto de regiones del Valle del Ebro. En I+D+i sucede lo mismo. Nuestros vecinos incluso doblan el porcentaje de inversión y si hablamos del número de hipotecas constituidas, de las ejecuciones hipotecarias, del índice general del comercio minorista… pasa lo mismo, los datos de La Rioja son de los peores.
Es con las regiones de nuestro entorno con quien nos tenemos que comparar. La Rioja está dentro de este eje, pero parece que solo lo estamos físicamente, porque, nuestra economía no es mejor, ni siquiera es comparable.

Ésta es la realidad de La Rioja. Los 22.000 parados riojanos tiran por tierra las 2 horas del discurso de ayer y ponen en evidencia la auténtica realidad que vive La Rioja. Éste es nuestro verdadero estado de la región. Y mientras, el presidente se entretiene en cuestiones menores que lo único que han conseguido ha sido agravar la situación financiera.

El sector de la construcción y la promoción está sufriendo su propia crisis, provocada por una burbuja inmobiliaria generada por quienes hicieron creer a los empresarios que la construcción era la panacea de la economía, fomentando y participando de una estrategia especulativa que ha terminado por hundir la economía. 

Y en vez de ayudar a conseguir que el sector en La Rioja se pudiera refinanciar, el Ejecutivo regional se ha encargado de hacer más grave su crisis retrasando, deliberada y conscientemente, la aprobación de sectores urbanísticos que ya habían comprometido en la legislatura pasada y promoviendo la construcción de la Ecociudad a la que incluso han renunciado por inviable aunque ayer dijera lo contrario. Y todo, por perjudicar al gobierno municipal de Logroño y a los logroñeses por arrebatarle su confianza.

Los bancos y las cajas son también las máximas responsables de esa burbuja inmobiliaria. Volvemos a ser testigos de un sistema económico y financiero que prima la mala gestión de bancos y cajas con créditos que proceden de recursos del Estado que se destinan a tapar las vergüenzas de la mala gestión política de las Cajas, mientras estas siguen negando el pan y la sal a empresarios y trabajadores que tienen que recurrir al crédito para salvar sus empresas y puestos de trabajo.  Una vez más los ciudadanos salimos al rescate del poder financiero para resolver los problemas que han generado los malos gestores financieros.
El Gobierno no nos va a sacar de la crisis, ésa no es ni su función ni su competencia.  Lo que debe hacer es ayudar a los empresarios y a los trabajadores riojanos y hubiera bastado con que les hubieran dejado hacer.

Y ese debe ser el objetivo de todos.  Desde el Partido Riojano hemos ofrecido nuestra colaboración en numerosas ocasiones pero, lamentablemente, el Gobierno parece que está más cómodo en su papel de culpar a los demás y sigue actuando como si no pasara nada.  No está siendo la economía el eje del debate político de la región, ni siquiera ocupa el tiempo de debate en este Parlamento.  Seguimos entretenidos en cuestiones que tratan de ocultar la realidad y hay que reconocer que, algunas de ellas, casi lo consiguen.
Me refiero ahora a los diferentes escándalos que están salpicando la actividad de su Gobierno, al constante goteo de chanchullos, trampas y escándalos financieros en los que están implicados, directa o indirectamente, diferentes miembros de su Gobierno ante su absoluta y pasmosa pasividad. 

Y su silencio me trae a la memoria la frase con la que el año pasado acabé mi intervención: “el vicio compartido no crea amigos sino cómplices”. Y nosotros no guardamos silencio, porque no podemos pasar por alto determinadas cuestiones que pueden suponer una implicación directa de altos cargos de su Gobierno en la comisión de delitos. Nuestra obligación como oposición es no estar callados y denunciar todas estas cuestiones, porque lo contrario nos convertiría en cómplices.

Estamos ante un Gobierno que nos está acostumbrando a que todos estos escándalos y chanchullos se vean con absoluta normalidad y esto es lo que verdaderamente me asusta. 

Los chanchullos del Gobierno de Sanz
Lo más terrible es que todas estas cuestiones nos parezcan normales y que los riojanos no nos alteremos, que nos parezca normal que la vicepresidenta del Gobierno participe en una sociedad que mantiene durante 10 años 5 hectáreas de viñedo ilegal.  Que no nos altere el gesto que su hermano maquine e intente realizar un fraude de casi medio millón de kilos de uva.  Que a todo el mundo le parezca normal la connivencia del Gobierno con el presidente del Consejo Regulador para favorecer una estafa y que finalmente el que tenga que dar explicaciones sea el partido que lo denuncia.

Que nos parezca normal que un consejero altere unas oposiciones para que las apruebe su hermano.  Que no pase nada porque un Consejero contrate a la empresa de sus hijos que está domiciliada en la propia casa del consejero.

Que nadie altere el gesto cuando los tribunales imputan a otro Consejero por prevaricación y malversación de fondos públicos. Que a nadie le preocupe que otro consejero esté imputado por un delito de falsedad en documento público.

Que incluso le parezca normal que un consejero utilice a su esposa como tapadera de los distintos negocios que mantiene y ha mantenido la persona a quien las pesquisas judiciales señalan como cerebro de una red de estafadores y que mantiene una íntima y manifiesta amistad con su consejero.

Estamos ante un Gobierno agotado, acostumbrado a gobernar en la opulencia y que es incapaz de gestionar una situación de crisis como la que vivimos.  Un Gobierno que, ante su incapacidad, solo se le ocurre responsabilizar a los demás de todos los males.

Pero también le corresponde plantear alternativas y soluciones aunque tenga que enfrentarse con los funcionarios, aunque le cueste un disgusto con los sindicatos o los empresarios, aunque tenga que cortar el grifo a los partidos políticos y a las asociaciones de su pueblo, aunque tenga que aumentar los ingresos y bajar los gastos.  Es al presidente el que debe enfrentarse a la realidad, asumir riesgos y contribuir a solucionar los problemas de La Rioja, porque también son los problemas de España

La crisis económica ocupa cada día mayor tiempo en las conversaciones cotidianas de los ciudadanos, unos ciudadanos que esperan de nosotros, los políticos, que seamos capaces de sacar conclusiones y ofrecer soluciones. 

La crisis tiene nombres y apellidos. Sobre todo, el de los riojanos que han perdido sus empleos, el de tantos empresarios que han tenido que cerrar sus negocios, el de tantos autónomos que se han visto en la calle, el de tantos riojanos y riojanas que pasan dificultades económicas o que han tenido que olvidar proyectos empresariales, personales e incluso familiares.

La crisis tiene, especialmente, el nombre y los apellidos de muchos jóvenes riojanos que ya no esperan nada del futuro, que han perdido la ilusión, que no tienen esperanza porque han perdido la confianza en sus dirigentes, y no solo en sus dirigentes políticos, sino también en los sindicales, en los empresariales, han perdido sus referentes sociales.

Y es a nosotros a los que nos corresponde devolverles la confianza en la sociedad.
Nos están exigiendo un compromiso colectivo que ofrezca respuestas, actuaciones y soluciones. 
Un compromiso que el Partido Riojano ya asumió en 2006 cuando alertamos de los primeros síntomas de la crisis.  Entonces ofrecimos nuestra colaboración. Y desde entonces, año tras año, nos hemos ofrecido a trabajar con nuestro Gobierno en la búsqueda de las mejores soluciones posibles. Oferta que no solo han rechazado sino que además han utilizado para burlarse de nosotros.

El Partido Riojano, dipuesto a ayudar
Pero eso es lo que menos nos preocupa porque el Partido Riojano está dispuesto a ayudar en lo posible, a trabajar con nuestro Gobierno porque es nuestra responsabilidad. Lo único que quiere el Partido Riojano es que La Rioja no retroceda más y empiece a salir del pozo.
 
Y eso es precisamente lo que vamos a hacer hoy con la única Propuesta de Resolución que vamos a presentar con el fin de negociar y firmar entre todos PACTO DE AUSTERIDAD Y REFORMAS ADMINISTRATIVAS DE LA RIOJA.

El Partido Riojano ofrece en este documento, unas iniciativas y propuestas que deben tenerse en cuenta en la negociación de ese Pacto Regional. Propuestas que no pretenden ser ni las únicas, ni las mejores, pero que tratan de recoger nuestro punto de vista sobre lo que La Rioja pude y debe hacer para superar esta crisis, en el ejercicio de sus competencias estatutarias que no son tan limitadas como nos quiso hacer creer ayer. Medidas que deberíamos acordar antes de fin de año. 

Así, el Pacto que propone el Partido Riojano incluye medidas presupuestarias que abarcan tanto los gastos como los ingresos en donde hacemos especial hincapié en las medidas fiscales e impositivas como mejor instrumento para reequilibrar las desigualdades y atender a quienes más lo necesitan.

Medidas para impulsar un pacto por el empleo, la protección social y la economía productiva en el que incidimos en la creación y consolidación de nuevas empresas; en la ayuda a las empresas existentes, en la potenciación del trabajo autónomo y cooperativo, en la ayuda a los trabajadores o en las acciones en materia de investigación y desarrollo.

Medidas para propiciar una reestructuración del sector primario, o el impulso al sector de la construcción y el fomento de la vivienda, y donde finalmente, planteamos también una profunda reestructuración de nuestra administración.
 
Hablaba ayer de liderazgo y valor. Pues échele valor porque lo que reclama para otros, debería ser capaz de hacerlo. Es el presidente regional quien debe liderar ese frente común pero debe aprender que liderazgo no es sinónimo de imposición.  El liderazgo implica y exige diálogo y confianza y la confianza no se consigue mintiendo, ni aunque la mentira sea piadosa.  Se consigue siendo creíble, constante y consecuente.  Y, hasta ahora, Pedro Sanz solo ha sido constante en el error y en la mentira.