
Así publica la tribuna Rioja2.com
Es más importante derrotar a ETA que ganar las elecciones
La política antiterrorista del Gobierno de España vuelve a cobrar, una vez más, un protagonismo principal en los días previos de una campaña electoral. El Partido Popular ha establecido una nueva estrategia de enredos, con la colaboración de sus medios de comunicación afines, con la que trata de trasladar la idea de que el Gobierno de España está esforzándose en mantener con vida, más allá de su propia agonía, a la más cruel y sanguinaria organización terrorista europea, a ETA. Me resulta sencillamente inconcebible que un partido que se dice democrático sea capaz de negar la evidencia de la efectividad de una política antiterrorista que ha puesto a ETA al borde de su desaparición.
Yo no atribuyo al Gobierno de Zapatero el éxito de esta política porque reconozco que el Gobierno de Aznar y el Pacto antiterrorista que mantuvo con el principal partido de la oposición pueden atribuirse, con toda legitimidad, gran parte de ese éxito; soy consciente de que Aznar y su Gobierno negociaron con la banda terrorista y que, con toda seguridad, en la ejecución de su política antiterrorista, cometieron errores importantes como seguramente los han cometido todos los gobiernos y como, probablemente, los cometerán gobiernos futuros, pero jamás se me ocurriría pensar que un Gobierno de mi País, sea del color que sea, fuera capaz de actuar con el objetivo de favorecer a la banda terrorista o de dejar sin castigo sus crímenes.
Podré cuestionar la estrategia antiterrorista de un gobierno, de los jueces y fiscales, incluso de las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado, pero jamás pondré en duda que todo lo que han hecho, hacen y hagan todos ellos, está dirigido a terminar definitivamente con el estado de terror y muerte que desde hace 50 años empapa de sangre inocente el suelo de España.
Y, por esa misma razón, la estrategia política que está llevando a cabo el PP desde la oposición, en estos años, me parece insoportablemente repugnante, nauseabunda y absolutamente desleal con el Estado al que está obligado a servir.
Nunca se habían desarticulado tantos comandos; nunca se había detenido a tanta gente vinculada con ETA, nunca se había tenido a la banda tan acorralada como hoy, nunca se había conseguido que el problema terrorista fuera una cuestión secundaria entre las principales preocupaciones de los españoles. Y eso es lo que importa. A quien ejecuta la política antiterrorista hay que exigirle éxito en su cometido, no que nos cuente los entresijos de cómo lo hace.
Pero parece que el PP está más preocupado por quién consigue esos éxitos que por el éxito en sí mismo. Da la sensación de que el PP está deseando que el Gobierno fracase, con todo lo que eso significa…
Debería ser más importante acabar con ETA que conseguir un buen titular de prensa.
Es más importante acabar con ETA que ganar las elecciones, pero parece que algunos necesitan ganarlas incluso a costa del sacrificio colectivo que puede suponer prolongar una agonía que podría acortarse si se trabajara desde la lealtad y la responsabilidad de Estado que debería ser intrínseca a la propia actividad política