Contacta   |   Afíliate   |  

¡Va por ti, Miguel Ángel (Ropero)!

0

Así publica este artículo de opinión Diario La Rioja:

¡Va por ti, Miguel Ángel (Ropero)!

No estaba concebida por su autor como un divertimento, pero divierte. Y además reconforta, estimula y recrea. La muestra que hasta el 23 de enero estuvo expuesta en la Sala Amós Salvador ofrecía un maremagnum de colores, una orgía de míticas escenas surgidas de los varios materiales que para la composición de la misma utilizó Ropero. Vista la trayectoria de este artista y desde la perspectiva que ofrece haberle conocido hace ya mucho tiempo, me inclino a pensar que el primero en regocijarse con la obra creada ha sido, sin que me quepa duda en ello, su propio autor. Algo además sencillo de captar en cuanto te sitúas ante el lienzo. Tanto es así, que el cúmulo de sensaciones durante la visualización de cada uno de los cuadros hace que la imaginación de cada cual componga por su cuenta y, sin apenas percatarse de ello, incluya en lo ya visto variopintas historias más. Es lo que tiene la comunicación estética.

Personalmente, no me cabe la menor duda de que Miguel Ángel Ropero nació para crear. Escribiendo, pintando, cociendo sus esmaltes o describiendo alguna de sus ricas vivencias, el arte es quien conduce su expresión y el arte quien lo guía, quien lo activa y lo muestra.

Por mucho que el tema político hiciera mella en él y apresara su tiempo durante algunos años, pudo y se impuso su esencia individual. Es ella quien ordena y encarrila la razón trascendental de cada hombre. Ella quien aconseja serle fiel al deber y ella la que se ocupa de que se acate sin discusión lo que el designio indica.

Retomada la trayectoria del pintor, acude a mi memoria una de sus exposiciones dedicada, si no recuerdo mal, a pícaros y picaresca en el Camino de Santiago. Rostros enjutos, miradas libidinosas, mozas de magras carnes y gestos en los que codicia y miseria dejaban clara muestra del más burdo sentir, hablaban sin ambages de los afanes descriptivos del autor y el bien saber captar aquello que su fértil imaginación le va dictando.

«Paseaste por sórdidos rincones tus pinceles rendidos/ recorriste los gestos de famélicas gentes/en rostros de truhanes y de pícaros/implastaste la histeria de los tiempos perdidos. Retomaste caminos anteriormente andados/dejaste lluvias a merced del viento/Hurgaste entre los hoyos del abismo/ y de nuevo creíste/. Y en esa luz dorada compusiste infinitos».

Observando ‘Unas cuantas estancias’ del amigo Ropero, no se hizo difícil pensar que, mientras los personajes protagonistas de sus murales sonríen, bailan, trasiegan, viven, trabajan, dilucidan, exteriorizan, besan al espectador integrado no le queda otra opción que aliarse con ella. Me refiero, claro está, a la obra exhibida.

El pasado domingo ‘La bacanal’ de M.A. Ropero cerró sus puertas. Pero hasta entonces, pudimos embriagarnos con los dulces licores licuados de los frutos del logroñés- riojano-ciudadano del mundo que ejerce de pintor y entrega como nadie su calidad y calidez de amigo. Con un vino escanciado por Santiago Vivanco, prologuista del catálogo editado por Cultural Rioja con motivo de tan magna exposición: ¡Va por ti, Miguel Ángel!

Compartir.

Comentarios cerrados.