Quiero iniciar esta primera intervención de la 8ª Legislatura, felicitando a todas y cada una de sus señorías por su elección como representantes del pueblo riojano. Creo que todos podemos estar orgullosos y, en ese sentido, quiero compartir con ustedes su alegría personal. Obviamente,-y creo que todos ustedes lo entenderán-, no puedo felicitar al Partido Popular por su abrumadora victoria, porque resulta evidente que no me puedo alegrar con su arrolladora, incontestable y tajante quinta mayoría absoluta. Y es que yo entiendo, señorías, que uno “felicita” al prójimo cuando se alegra de su éxito, cuando comparte que otros han alcanzado un objetivo, cuando se alegra de ese éxito y comparte su felicidad. Y, por eso, en el plano personal, les puedo asegurar que no tengo ningún problema en felicitarles a cada uno de ustedes. Incluso me alegro de encontrar en este nuevo hemiciclo algunas caras en las que confío para contribuir a rebajar la tensión dialéctica de estos últimos años.
No puedo, por tanto, alegrarme de que el PP, como partido, haya conseguido su objetivo porque eso supone el fracaso del mío, pero sí tengo la obligación y el deber de reconocer su éxito, un éxito arrollador e indiscutible, una victoria que, sin duda alguna, hace historia y sitúa al candidato en el podio más alto de la política riojana. Creo que, desde Sagasta, La Rioja no habrá tenido nunca un político tan influyente en su historia como Pedro Sanz. Por tanto, Sr. Candidato, el respeto por su victoria, por este quinto mandato consecutivo que hoy va a estrenar, viene del respeto a la decisión mayoritaria del pueblo riojano, que ha decidido, libremente, con sus votos, este resultado.
El significado de estos resultados es que los ciudadanos han otorgado su confianza, su ABSOLUTA CONFIANZA, al proyecto político del PP. Con contundencia, con rotundidad, sin ningún lugar a equívocos. No ha sido por los pelos. Disponen de 20 diputados. La mayoría absoluta más abultada de la historia de esta Comunidad. Una mayoría absoluta que, dudo mucho, se vaya a volver a repetir en muchos años. Pero esa confianza absoluta también se la han otorgado al candidato del Partido Popular. Una confianza que, después de cuatro ocasiones consecutivas, le vuelven a otorgar los riojanos pero esta vez redoblada, reforzada, blindada con 20 escaños para que no tenga ni el más mínimo problema a la hora de ejecutar el programa político que los riojanos quieren que se desarrolle y ejecute en esta legislatura. Los riojanos, efectivamente, han votado con determinación y han reafirmado su confianza en el proyecto político del Partido Popular eligiéndolo como instrumento y modelo de desarrollo para los próximos cuatro años.
Hasta ahora, las anteriores elecciones se han venido desarrollando en un marco de desarrollo económico expansivo, estas han sido las primeras elecciones que se celebran en un momento de profunda crisis económica y los riojanos han decidido, con determinación, que usted y su proyecto son los que ofrecen mayores garantías para solventar los graves problemas a los que nos enfrentamos. Por lo tanto, a lo único que podemos aspirar desde la oposición, es a enriquecer ese proyecto con las aportaciones de nuestro trabajo y a ejercer, con el mayor rigor posible, el control político y presupuestario de su Gobierno en esta Legislatura.
Una legislatura, que al contrario que la anterior, se inicia bajo el signo de la crisis económica y bajo el estigma del mayor alejamiento de los ciudadanos de la política, desde los tiempos de la dictadura. Algunos dicen que ese desapego ciudadano por la política es consecuencia directa de la crisis económica y que, en la medida que esta se supere se irán acercando de nuevo. Yo creo que algo se ha roto para siempre y que las cosas ya nunca van a volver a ser iguales en la política europea pero, sea cual sea la razón, el hecho cierto es que, en estos momentos, los políticos de este País, incluidos por supuesto los riojanos, podemos estar cualquier cosa, menos orgullosos de nuestro trabajo. Es cierto que usted puede alegar en su favor que ha ganado las elecciones, que los ciudadanos no sienten desafecto por su gestión, pero también creo que a nadie se le escapa que, con independencia de los resultados electorales, los suyos o los de cualquier otro partido, en estos momentos estamos viviendo una situación difícil en la que los ciudadanos, tanto los que han votado como los que no, tanto los que celebran los resultados como los que permanecen indignados, en las plazas o en sus casas, TODOS, nos están pidiendo cambios. Lo comprobamos el pasado domingo con una de las mayores manifestaciones de la historia democrática de esta región, una manifestación pacífica, de ciudadanos sin embargo cabreados, muy cabreados, que recorrió las calles de la capital para reclamarnos a los políticos una nueva forma de hacer política y, por lo tanto, de entender la política.
Si le soy sincero, yo todavía no me atrevo a decir que he entendido el mensaje que los ciudadanos nos están lanzando a los políticos a través de este importantísimo movimiento. No me atrevo a decir que sé lo que quieren porque, de verdad, creo que no lo sé. Pero una cosa tengo clara, muy clara: es imposible que los políticos sigamos avanzando por el mismo camino que llevamos hasta ahora. Es imposible. Tenemos que cambiar la forma de gobernar y la de hacer oposición porque, en estos momentos, Sr. Candidato, ni siquiera vale el buen gobierno. Lo que antes era bueno ahora ya no lo es.
Mire, yo, a pesar de los resultados aplastantes de su quinta mayoría absoluta, no creo que usted haya ganado las elecciones por su buen hacer, ni por su buen gobierno. Yo, si le soy sincero, a pesar de los resultados electorales, sigo creyendo que esta ha sido la peor legislatura de nuestra historia. Desde luego, de sus cuatro legislaturas como Presidente de esta Comunidad, yo creo que esta última ha sido, con diferencia, la peor de todas, la que ofrece unos resultados más pobres en todos los aspectos, y no hablo solamente desde el punto de vista económico, que también, sino incluso desde el estricto ámbito de la política.
Los mayores escándalos políticos de los últimos 16 años, los ha tenido que afrontar usted en esta legislatura: Proyectos que siguen siendo controvertidos como la Ecociudad o el Parque Digital en el que hemos perdido un tiempo valiosísimo; enfrentamientos institucionales que no han tenido ningún fundamento ideológico sino estratégico para su partido; los viñedos ilegales de su Vicepresidenta; las conexiones de sus consejeros de agricultura con ese escándalo, los excesos de sus consejeros, el de Presidencia, el de Hacienda, etc.
Desde el punto de vista económico, usted se empeña en seguir diciendo que La Rioja va como un tiro. Mucho mejor que las demás comunidades, dice, cuando en realidad usted sabe tan bien como yo que es la región que menos crece de todo el Valle del Ebro. En esta legislatura hemos marcado y marcamos actualmente, el récord absoluto de desempleo. Jamás en nuestra historia habíamos alcanzado unas cifras de desempleo tan exageradas como las que tenemos ahora: 23.000 riojanos en el paro. De todo el norte de España, desde Madrid hacia arriba, somos la región que tiene más personas viviendo al borde de la pobreza extrema. Nuestro nivel de endeudamiento supera con creces la media nacional y es el más alto del norte de España… y así podríamos continuar con más datos negativos.
Y, sin embargo, fíjense, señorías, con esos datos, usted ha conseguido la mayoría absoluta más absoluta. Por tanto es evidente que el que lo ha hecho bien ha sido usted. Eso es al menos lo que han pensado los riojanos. Aunque yo creo que algo anda mal en este país cuando se premian este tipo de políticas. ¿Se imagina usted que las próximas elecciones generales las gane el PSOE como premio a su trabajo político? No, verdad. Pues eso es lo mismo que me pasa a mi.
Por eso, señorías, está claro que hoy no me tengo que dirigir a Pedro Sanz, me tengo que dirigir a usted Sr. Martínez-Aldama. A usted y a mi. ¡¡Que mal lo hemos hecho!! ¡Qué desastre de oposición hemos hecho en estos años, que con estos datos solo hemos sido capaces de hacer el ridículo! ¡Qué mal lo hemos tenido que hacer desde la oposición! Convendrá conmigo, Sr. Sanz, que hoy no le puedo felicitar por los resultados. Yo creo que es usted el que nos tiene que felicitar a nosotros por hacerlo tan rematadamente mal y por haberle facilitado esta quinta mayoría absoluta. Al final resulta evidente que la desmesura, el desorden y la improvisación del Gobierno del Sr. Rodríguez Zapatero a la que se refería usted ayer, le ha resuelto a usted estas elecciones. Por que si no, con esos datos de los que le hablaba anteriormente, no encuentro otra explicación.
Y créame cuando le digo que no pretendo ser irónico. ¡En absoluto! Trato únicamente de ser honesto. Honesto conmigo mismo, con mis votantes y mi partido, con este Parlamento y, por supuesto, con usted. Le decía antes que no estaba seguro de haber entendido el mensaje de los ciudadanos indignados… Pero es que…si le soy sincero, tampoco he entendido muy bien el mensaje de los que han votado. Pero, en cualquier caso, si tengo claro que usted ha ganado la confianza de los que han votado, -y no tengo ninguna duda de ello-, más claro tengo que tanto usted como yo, todos nosotros, tenemos que ganarnos algo mucho más difícil que es la confianza de las personas. De todas las personas. Sr. Candidato, en la manifestación del domingo había mucha gente. Mucha gente indignada y cabreada. Muchas de esas personas también participaron en las elecciones del día 22 de mayo. Y votaron. Muy pocos de ellos votaron al Partido Riojano. Pero allí había mucha gente que le había votado a usted y al PSOE y que, sin embargo, siguen sin confiar en nosotros. Y, claro, ante esta situación, ¿cómo se enfrenta uno a un debate como éste? ¿Cómo se opone uno a la investidura de un candidato que ha sido ratificado por quinta vez consecutiva, a pesar de los datos económicos de los que es co-responsable y que, encima, recibe el mayor apoyo de su historia? ¿Y cómo compatibiliza esa evidencia con la rotunda y multitudinaria indignación que están manifestando públicamente los ciudadanos por el comportamiento, la actitud y el trabajo de los políticos?
Pues le diré que el primer impulso es no hacerlo. Tirar la toalla. Reconocer el fracaso y marchar por donde has venido… Pero creo que eso no sería honesto con los votantes. Dicen que correr es de cobardes y además ni a usted ni a mi nos gustan los que huyen sin afrontar sus responsabilidades, así que ese primer impulso duró lo que dura pensarlo. También podía optar por relajarme. Le han votado a usted. Le han dado la mayoría, pues gobierne, trabaje usted mientras yo me dedico a ver pasar el tiempo. Pero mire, en el Partido Riojano creemos que la indiferencia es la peor de las actitudes que se pueden adoptar, especialmente en estas circunstancias. No podemos ser indiferentes y no lo vamos a ser. Su responsabilidad está en gobernar. La mía está en hacer oposición. Y en una democracia, tan importante como tener un buen Gobierno, es tener una buena oposición. Y ya les digo que tengo mis dudas de que nosotros hayamos sido una buena oposición, tendremos que corregirnos y mejorar. Pero también estoy seguro de que ustedes tampoco han sido un buen Gobierno. ¡A pesar de los resultados!
Creo que tenemos que esforzarnos en cambiar y lo digo siendo consciente de la dificultad que eso entraña para mí, pero también para ustedes. Pero convencido de que debemos hacerlo. Somos nosotros, los políticos, los que debemos impulsar ese cambio que nos está pidiendo la sociedad civil, y lo tenemos que hacer desde el sentido común, desde la generosidad y teniendo siempre como referencia a nuestra sociedad.
A estas alturas, ya conoce usted también que, en este tipo de debate, sobre todo cuando el resultado final es tan claro, a mi no me gusta entrar en una discusión detallada, principalmente por falta de tiempo pero, sobre todo, porque creo que es mas efectivo tratar de hacer una debate más político. En este sentido tengo que reiterar lo que decía ayer a la prensa y lo que he dicho en alguna ocasión. Cualquiera que le escuchara a usted ayer podría suscribir su programa de gobierno porque contenía elementos generales en los que podemos coincidir todos nosotros sin dificultad. El problema lo solemos tener a la hora de ejecutar ese programa, a la hora de desarrollar toda esa serie de proyectos que usted ayer desgranaba y que necesitan de recursos económicos que en estos momentos no tenemos. El problema suele venir también en las formas que se utilizan desde el Gobierno para ejecutar los proyectos, en las prioridades, en los intereses que se cruzan en determinados proyectos, en los criterios que se utilizan.
No podemos estar en desacuerdo, por ejemplo, en simplificar la administración y en eliminar duplicidades, pero tengo serias reservas de que eso no signifique la fagocitación de la autonomía municipal por parte del Gobierno. Hablaba usted ayer de la necesidad de definir nuevas unidades territoriales básicas alrededor de los municipios intermedios y de la viabilidad de nuestros municipios y nuestro temor es que sea una discreta manera de definir una estrategia de reducción del número de municipios. Se refería también usted a la lealtad institucional, al papel de Logroño y de su área metropolitana y nuestro temor es que, con la excusa de la rentabilidad de los recursos, el Gobierno de La Rioja se convierta en el Gran Ayuntamiento de La Rioja, en el Gran Hermano municipal que finalmente acaba siendo quien realmente dirige los destinos de los riojanos desde TODAS las administraciones.
Educación y Sanidad son también dos materias en las que, conceptualmente, más diferencias mantenemos y ayer en su intervención creo que abundó usted en ellas poniendo mucho cuidado en eludir los problemas reales que tenemos. En ninguno de los dos casos mencionó el respaldo expreso y decidido al sector público educativo y sanitario que nosotros defendemos. Habló de proyectos nuevos como el Bachillerato de Excelencia, el desarrollo de las TIC, pero no se refirió a uno de nuestros mayores problemas que es el abandono escolar. En Sanidad habló de nuevos centros de Salud o nuevas unidades hospitalarias, pero no nos dijo cómo va a resolver el grave problema de las Urgencias médicas, la falta de personal, o el mantenimiento de los servicios actuales con las debidas garantías de dotación.
Pocas novedades también en su política económica. Pocas teniendo en cuenta, sobre todo, que el gran compromiso que usted adquiere es el de reducir la tasa de paro a niveles del 9 % en esta legislatura. Yo también creo que es posible conseguirlo. Pero creo que ayer deberíamos haber conocido algo más sobre cómo piensa usted hacerlo y sobre todo, con qué recursos.
Tendremos ocasión también de hablar en el futuro de la Reforma de nuestro Estatuto. Esta es la tercera legislatura que iniciamos con el compromiso de reformar el Estatuto. Confío que la tercera será la vencida y reitero, punto por punto, lo que le dije en su último Debate de Investidura. El Estatuto de Autonomía debe convertirse en una herramienta que, bien utilizada por el Gobierno, puede propiciar un impulso determinante al crecimiento y al desarrollo de nuestra Región. Coincido con usted en que Estatuto sin financiación no sirve de nada y, en este sentido, también conoce nuestra opinión contraria al actual sistema de financiación autonómica. El Partido Riojano es el único partido que ha sido capaz de presentar un texto íntegro de la reforma estatutaria que queremos y creemos que es un buen texto. Pero también somos conscientes de cual es nuestra posición minoritaria en esta Cámara y por eso no vamos a tratar de imponer nuestro criterio, no queremos entorpecer un objetivo que nos parece fundamental. Sabemos que vamos a tener que renunciar a muchas de nuestras aspiraciones en aras del consenso deseable, pero insisto en pedirles que trabajemos desde aquí esa reforma; que enviemos a Madrid el proyecto que quiera este Parlamento, el proyecto resultante de los debates de este Parlamento y que no caigamos en el error de asumir una reforma estatutaria impuesta desde las sedes centrales de sus partidos como ya ha ocurrido en otras dos ocasiones anteriores. Es importante que nuestro Estatuto sea lo que los riojanos quieren que sea y la soberanía del pueblo riojano reside en este Parlamento. No lo olvidemos en su reforma.
Ayer habló usted también de diálogo y cooperación con otras comunidades autónomas y se volvió a referir, como en ocasiones anteriores, a Navarra, Castilla y León o Aragón. ¿Y el País Vasco, Sr. Candidato? Llevamos 16 años sin tener una relación normalizada con nuestros vecinos del norte, con los que mantenemos el límite fronterizo más extenso, más productivo y también el más conflictivo. Cierto que mantenemos con ellos determinados contenciosos históricos, pero eso no debería impedirnos relacionarnos con ellos correctamente y ahí creo que debería usted hacer un esfuerzo.
No me resisto a referirme al último apartado de su intervención: las reivindicaciones ante el Gobierno Central. Sr. Candidato, compartimos con usted todas y cada una de las reivindicaciones que relacionó ayer en su intervención. Y algunas más que se dejó. Sabe usted que, desde el Partido Riojano, siempre hemos apoyado al Gobierno de La Rioja en estas reivindicaciones y lo vamos a seguir haciendo con la misma firmeza y convencimiento que lo hemos venido haciendo estos años. Pero entre sus reivindicaciones, encontramos varias que ya demandaba usted en su primer debate de investidura allá por el año 1995. No se han conseguido durante los ocho años del mandato del Sr. Rodríguez Zapatero, pero tampoco se consiguieron en los ocho años de mandato del Sr. Aznar. No me cabe duda de que usted va a mantener firme su grado de exigencia con el Gobierno actual pero ¿qué garantías puede ofrecernos respecto al mantenimiento de ese nivel de exigencia en el caso de que cambie el color político del Gobierno del Estado? Estamos de acuerdo en que La Rioja ha sufrido y sufre la discriminación de un Gobierno Central que no escucha adecuadamente unas reivindicaciones que podrían multiplicar nuestro potencial económico. Pero no podemos volver a caer en el error de justificar la desidia central en función del color político de ese Gobierno. Sabe que ahí nos tendrá a su lado sin titubeos, como lo hemos estado siempre.
Termino Sr. Candidato, hablando de lo más importante. La crisis económica ocupa cada día mayor tiempo en las conversaciones cotidianas de los ciudadanos y por eso es lógico que, en los debates políticos, ocupe también mayor protagonismo. Pero a veces tengo la sensación de que los ciudadanos ya han renunciado a que seamos capaces de hacer algo positivo. Los ciudadanos esperan que, de todo este tiempo que los políticos ocupamos en hablar de la crisis, además de tirarnos los trastos a la cabeza, seamos capaces de sacar conclusiones y ofrecer soluciones. Porque la crisis no es algo abstracto, no es algo intangible. La crisis tiene nombre y apellidos. Tiene el nombre y los apellidos de todos los riojanos que han perdido sus empleos, el de tantos empresarios que han tenido que cerrar sus negocios, el de tantos autónomos que se han visto en la calle, el de tantos riojanos que pasan dificultades económicas o que han tenido que olvidar proyectos empresariales, personales e incluso familiares. La crisis tiene, especialmente, el nombre y los apellidos de muchos jóvenes riojanos que ya no esperan nada del futuro, que han perdido la ilusión, que no tienen esperanza porque han perdido la confianza en sus dirigentes, y no solo en sus dirigentes políticos, sino también en los sindicales, en los empresariales, han perdido sus referentes sociales. Y, aunque parezca imposible, señorías, somos nosotros, los diputados que estamos sentados en esta Cámara, los que tenemos la obligación de devolverles esa ilusión y esa esperanza. Es a nosotros a los que nos corresponde devolverles la confianza en la sociedad poniéndonos en su lugar y asumiendo el compromiso colectivo que nos reclaman todos esos ciudadanos que, a pesar de que dudan de todos nosotros y de nuestra capacidad de llegar a acuerdos, siguen mirando a este Parlamento con la esperanza de que seamos capaces de ofrecer algo más que el triste espectáculo de nuestros rencores y ambiciones, algo más que el lamentable circo en el que exhibimos nuestras propias miserias.
Estas mismas palabras las dije en esta Tribuna durante el último Debate sobre el Estado de la Región. Hace exactamente un año. Un año antes de que los ciudadanos saltaran a la calle hartos de nuestra incapacidad de entendimiento. Posiblemente la proximidad electoral y el enconamiento de nuestras diferencias políticas nos ha impedido avanzar ni un milímetro pero por eso creo que debemos aprovechar esta oportunidad que nos brinda este Debate de Investidura.
Sr. Candidato, va a contar usted, una vez más con nuestro voto de confianza, con nuestra abstención en este debate de investidura. Le confieso que hemos mantenido un intenso debate en el que incluso hemos contemplado el apoyo a su candidatura pero, hemos tenido en cuenta tres cosas: en primer lugar que no lo necesita; en segundo lugar, que existen dudas más que razonables sobre su programa y, por último, que tampoco hemos querido dar argumentos a quienes insistirían en ver ese apoyo como parte de no se qué oscuros acuerdos que tienen a los ayuntamientos de Arnedo, Santo Domingo o Villamediana como protagonistas. Quiero aprovechar para defender la limpieza y la legitimidad de esos acuerdos municipales, la misma que tienen los que hemos alcanzado con el PSOE en esta o en anteriores legislaturas y para insistir en que son acuerdos que se quedan en su estricto ámbito territorial.
Usted ayer volvió, una vez más, a ofrecer diálogo y colaboración. No es la primera vez que lo hace y ciertamente creo que, a la hora de administrar este ofrecimiento siempre le ha faltado generosidad, al menos en la misma proporción en que a nosotros nos ha sobrado orgullo. Yo sé que no es fácil que establezcamos un diálogo sincero y honesto. Demasiados años de desencuentros han hecho costra en nuestros niveles de desconfianza mutua. Y a veces me pregunto, ¿cómo va a ser posible establecer un diálogo constructivo y sincero, si ni siquiera somos capaces de hablarnos? No va a ser fácil pero le aseguro que nosotros lo vamos a intentar.
Entienda por tanto esta abstención como la respuesta de aceptación a su ofrecimiento de diálogo constructivo y nuestra firme decisión de ayudarle a hacer que esta sea una legislatura memorable por el diálogo y la restauración de consensos como decía usted ayer. Estamos aquí para ayudar en lo posible. Estamos dispuestos a trabajar con nuestro Gobierno porque nuestra responsabilidad como diputados es trabajar para conseguir que La Rioja no retroceda más y empiece a salir, cuanto antes, del pozo de la crisis.
A usted personalmente, Sr. Candidato, siempre le he reconocido su indudable capacidad de trabajo. Es evidente que no comparto sus estrategias ni sus formas a la hora de hacer y entender la política, pero creo que hay otras cosas que compartimos como la voluntad de servicio público a los ciudadanos y la búsqueda del bien común para nuestro pueblo que son, sin duda, principios mucho más importantes que todo aquello que nos separa y que espero que sepamos anteponer en esta nueva legislatura.
Estoy convencido de que todos los ciudadanos, los indignados y los cabreados, están exigiéndonos un compromiso colectivo que ofrezca respuestas, actuaciones y soluciones a los graves problemas que está viviendo nuestra sociedad. Seríamos unos necios irresponsables si no lo intentamos al menos.