
El Partido Popular ha mantenido durante más de año y medio una vergonzosa campaña mediática con la que ha tratado de desprestigiar al Partido Riojano acusándonos de colocar a dedo a militantes regionalistas en la Fundación Logroño Turismo. Sabían perfectamente que la acusación era falsa tal como lo ha venido a demostrar el Tribunal Superior de Justicia con un Auto que no deja lugar a dudas sobre la limpieza y la legitimidad del acceso a su puesto de trabajo de todos los que prestan sus servicios en dicha Fundación. El PP además, oculta de forma deliberada que todos esos trabajadores no son funcionarios, es decir, que a todos ellos se les puede rescindir el contrato en cualquier momento.
Una situación muy diferente a la de los cientos de trabajadores de la Administración pública riojana que, durante los quince largos años de gobierno del Partido Popular en las instituciones riojanas, han accedido a la misma en circunstancias más que sospechosas, con oposiciones amañadas (como quedó demostrado en la famosa oposición a celadores), con contratos de interinidad que, al poco tiempo, se convierten en plazas funcionariales, o con concursos de méritos que proporcionan un meteórico ascenso (con sus consiguientes complementos salariales), solo a aquellos que son militantes del Partido Popular. Por no hablar del escandaloso número de personas que son contratadas en las empresas y fundaciones públicas (el caso del SERIS sería digno de investigación por la Fiscalía), cuyo mérito principal es ser militante o pariente de militantes del Partido Popular. Todos recordamos aquella famosa explicación que, en su día, dio el Presidente de Honor (tiene guasa) del PP, Manuel Fraga, cuando argumentaba que ellos no tenían la culpa de que sus militantes fueran más inteligentes que el resto de los mortales. Me temo que, en La Rioja, pasa lo mismo.
Los constantes casos de irregularidades que se vienen publicando en los medios de comunicación relativos a puestos de trabajo de la administración pública riojana, no son más que la punta del iceberg de una realidad cotidiana, denuncaiada incluso por los propios sindicatos, que no hace mas que demostrar que existe una tendencia acusada en la administración riojana a que el mérito y la capacidad sean sustituidos por el partidismo y la amistad.
El Partido Popular trata de confundir a la opinión pública dando a entender que, en la administración local logroñesa, se está cometiendo el mismo abuso colocando a personas de confianza en puestos de trabajo funcionariales cuando sabe que es mentira. Fue el propio Partido Popular quien constituyó esas empresas públicas y, por tanto, sabe perfectamente que todo su personal no es personal funcionario y, en consecuencia, dejará de ser trabajador en el momento que quiera el empleador, algo que no sucederá con algún ex alcalde del PP, sus sobrinos, las hijas de ex consejeros del Gobierno, las esposas de unos cuantos concejales, y… tantos otros que, de forma irregular, han accedido y medrado en la administración pública riojana.
Se trata, como digo, de confundir al ciudadano y de tapar con esas mentiras la escandalosa situación que se está viviendo en la administración regional en la que todos aquellos que se encuentran en la órbita política del Partido Popular, tienen la curiosa cualidad de ser los más listos y los mejor preparados en todos los concursos y oposiciones y, por lo tanto, son siempre los protegidos del Partido Popular quienes obtienen un puesto vitalicio en la administración, un puesto de trabajo que nadie va a poder revocar en el futuro.
En efecto, además de oposiciones filtradas y concursos escandalosos, viene utilizándose, de forma más sibilina por parte de los responsables políticos de la administración regional, la designación directa, a dedo, para cubrir puestos en comisión de servicios, generalmente de jefaturas, con militantes y simpatizantes del PP. Puestos de responsabilidad que, en posteriores concursos, con méritos a medida, son obtenidos por los mismos que, anteriormente, han sido tocados por el “divino” dedo del presidente del Partido Popular. También es habitual la creación de nuevos puestos de jefaturas sin contenido, y en muchos casos sin personal, para dar salida a políticos cesantes o expectantes del PP, es decir: para poder cumplir con aquella famosa expresión de Pedro Sanz que aseguraba que él nunca deja a nadie tirado.
Es este nepotismo, este favoritismo partidista, el que provoca que funcionarios con mucha más experiencia e incluso preparación y con más años de servicio, acaben postergados con el fin de favorecer a conmilitones y amigos, lo que a su vez produce una falta de motivación y un alienamiento colectivo entre el funcionariado que puede llevar al descenso de nivel de la administración riojana.
Ante esta situación, no puede pasar desapercibida la tímida respuesta de los sindicatos de funcionarios que, a excepción de la meritoria y valiente actuación de algún sindicato que, como CC.OO, ha llevado recientemente a los tribunales el último concurso de méritos, no han sido capaces de provocar ninguna reacción ante situaciones que, clarísimamente, pisotean la dignidad y los más elementales principios de la función pública.
Sería clarificador, -hoy ya es posible y parece que se está realizando-, el elaborar un listado de puestos de trabajo, especialmente de jefaturas de la administración regional, en la que se especifique la forma en que se han ido cubriendo, lo que podría, con nombres y apellidos, corroborar esta situación que, de hecho, todo el mundo conoce. Desde el Partido Riojano, animamos a todos los funcionarios, de todas las administraciones, a que nos comuniquen las situaciones de las que tienen conocimiento, porque con esa información, estoy seguro de que podríamos elaborar un bonito “árbol genealógico” de la “gran familia popular” en la administración pública riojana.
A los políticos del PP no les basta con la lealtad exigible a todo funcionario, que conlleva la honrada discrepancia, sino que buscan la sumisión a sus ordenes, evidenciándose una estrategia específica para dejar colocados a militantes y amigos en puestos funcionariales relevantes de la administración publica riojana, más descarada en los últimos tiempos, a medida que aumentan sus años de gobierno en la Comunidad.
Aunque, como es habitual en otros muchos temas, el PP sigue empeñado en hacer ver magnificada una pretendida paja en el ojo de los demás para ocultar la gran viga que mantiene en el suyo.