Unión por La Rioja-Partido Riojano ha manifestado que esperan que esta noche, Pedro Sanz, que actúa una vez más como alcalde de Logroño, y Concepción Gamarra, no tengan la desvergüenza de descubrir una placa en el Centro de Cultura del Rioja con sus nombres, ya que este emblemático edifico que lleva acabado un año, fue obra del concejal regionalista Ángel Varea, que fue el auténtico artífice de esta gran actuación para Logroño.
El CCR debe de ser la locomotora turística, cultural, patrimonial y económica de la ciudad y puede atraer miles de personas ya que el edificio en sí es una referencia nacional e internacional y hace más de un año que podía estar abierto para ser visitado por los ciudadanos, sin embargo, la incompetencia del actual equipo de Gobierno lo mantiene cerrado desde entonces y solo lo abren para unos días.
Los regionalistas creen que si Sanz y Gamarra ponen una placa con sus respectivos nombres, demostrarán, una vez más, que se aprovechan del trabajo de los demás, como han hecho con el Soterramiento, Avenida de Burgos, la Biblioteca Rafael Azcona, los Lagares o la Casa de la Inquisición, ahora regalada a una Fundación. Desde UPR-riojanos subrayan que el CCR fue un ejemplo de gestión, una obra de más de 11 millones de euros, finalizada en tres años, a la que son incapaces de dar vida. Un magnífico edificio que el PP quería llevar a seis kilómetros del centro de la ciudad. La formación riojanista subraya que fue una actuación íntegramente realizada por empresas riojanas y que el video que se va a proyectar hoy sobre la cúpula, lleva un año guardado en los cajones de la señora Gamarra y también es obra de una empresa riojana, todo lo contrario que hacen Sanz y Gamarra, que encargan los trabajos a empresas de Valladolid, León, Cantabria o Galicia, ninguneando a las pymes riojanas.
Unión por La Rioja-Partido Riojano cree que el CCR, con su magnífico botellero, su cúpula translúcida, el calado interior y la recuperación del Palacio de los Yanguas, se ha convertido en un icono arquitectónico, patrimonial y cultural para Logroño y representa todo lo que significa para la ciudad el mundo del vino desde siglos pasados. Alrededor de este edifico se crearon otros como el Calado de San Gregorio, los Lagares o la Casa de la Inquisición, para generar un pulmón turístico, cultural y patrimonial de referencia mundial, lo que Sanz y Gamarra son incapaces de valorar. Para los regionalistas la apuesta fue el CCR en pleno corazón de la ciudad que el PP intentó ocultar sin conseguirlo; Sanz se inventó la Bodega Institucional que costó 15 millones de euros y que no tiene ninguna actividad, no atrae turismo y solo sirve para fiestas del PP, para crear varios despachos para el propio Gobierno y para vender vino a bajo coste, perjudicando a los agricultores riojanos. El Centro de Cultura del Rioja es todo lo contrario: está destinado a generar riqueza y a convertir Logroño en un referente. Esperan que Sanz y Gamarra tengan la decencia de no poner sus nombres en un edificio que no les corresponde y que es de todos los logroñeses gracias a una magnífica gestión regionalista.