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LO QUE DE VERDAD IMPORTA (14/01/2014)

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El Ministerio del Interior acaba de realizar otra nueva y espectacular metedura de pata que, si no tuviera consecuencias tan graves, sería digna de figurar entre uno de los famosos “gags” que protagonizaba Miguel Gila. La premeditada y consciente comunicación anticipada del registro en el despacho de los abogados de los presos de ETA es un hecho gravísimo y sin precedentes que ha permitido que los detenidos dispusieran del tiempo suficiente como para borrar y destruir documentos que podrían haberse utilizado como pruebas ante el juez. No seré yo quien reclame ahora que la oposición actúe como lo hicieron en su momento el PP y sus medios afines ante otra magna metedura de pata que protagonizó el PSOE con el caso “Faisán”, pero desde luego convendría no olvidarlo y, en cualquier caso, asegurar que la Fiscalía pueda despejar con absoluta objetividad, si detrás de esta filtración puede existir ánimo de colaboración con la banda terrorista o revelación de secretos. De lo que no cabe duda es que esta situación responde a una estrategia del PP que reacciona ante la previsible pérdida de votos intentando reactivar y alinear en su lado a los votantes más reaccionarios y conservadores y frenar con ello el previsible incremento electoral de UPyD. Ambos, PP y UPyD, han fundamentado gran parte de su estrategia política en una clara oposición a cualquier gesto de pacificación del problema terrorista, negándose a creer y admitir cualquier avance por parte de la banda terrorista. El terrorismo, para ambos, ha sido durante años un importante caladero en el que han encontrado muchos votos. Sin embargo, una vez llegado al Gobierno, el PP no ha tenido más remedio que continuar el proceso de paz iniciado durante la legislatura anterior y, aunque trata de frenarlo, no puede evitar aparecer ante sus más duros votantes como un traidor que ha abandonado el lado de las víctimas para ponerse del lado de los verdugos.

La vergonzosa y deliberada actuación del Ministerio del Interior, no es responsabilidad exclusiva del Ministro Fernández Díaz; obedece claramente a una estrategia del Gobierno y del Partido Popular para evitar la sangría de votos por su derecha. Lo mismo sucede con la polémica reforma de la Ley del Aborto que prepara el Ministro Gallardón. Es evidente que la Ley no es una decisión personal del ministro sino una estrategia de su partido, respaldada por el propio Rajoy, para tratar de frenar la debacle electoral que vaticinan todas las encuestas. Creo que la nueva Ley de Educación responde también a esta estrategia electoral del PP que trata de reconciliarse con su electorado más duro para compensar los efectos de su incapacidad en la gestión de la crisis económica y sus constantes mentiras e incumplimientos electorales. No importan las consecuencias que todas esas decisiones puedan tener sobre la sociedad española, lo realmente importante es que la derecha tradicional continúe a su lado una vez que han constatado que los votantes más centrados han huido despavoridos hacia otras formaciones o hacia la bolsa de la abstención, espantados por los brutales escándalos de corrupción que dominan el comportamiento del PP, de norte a sur, de este a oeste y desde hace más de treinta años. Las elecciones europeas están a la vuelta de la esquina y para el PP, lo importante es que el poder económico, la Iglesia y la derecha más dura, tengan muy claro en quién pueden confiar. ¿Qué más da que eso signifique la desaparición de las clases medias, la radicalización del conflicto social, el descrédito de todas las instituciones democráticas o incluso el retraso de una paz que la mayoría de los españoles esperamos desde hace 40 años? Lo importante, lo verdaderamente importante, siguen siendo las encuestas electorales y, sobre todo, seguir manteniendo el poder en este sistema de turnos en que han convertido a nuestra pobre Democracia.

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