En la mañana del pasado 22 de octubre, en el quirófano nº 22 del Hospital San Pedro, se realizaron dos intervenciones quirúrgicas a cargo del Servicio de Traumatología del hospital San Pedro en las que se produjeron importantes anomalías que tengo la obligación de compartir con la opinión pública para exigir las responsabilidades oportunas.
En las correspondientes órdenes de intervención que se elaboran de forma previa para establecer el plan de trabajo de la jornada, figura siempre el nombre de los profesionales que van a participar en las intervenciones. La primera irregularidad que se produjo en esas dos operaciones es que, en dicha orden, aparecía el nombre del profesional que supuestamente iba a dirigir la operación, que no era otro que el propio Jefe del Servicio de Traumatología, pero el nombre de su ayudante aparecía en blanco, algo que, como digo, no es habitual y que llamó la atención al resto del equipo.
Poco antes de comenzar la jornada, apareció en los quirófanos una muy reputada doctora, médica especialista en Cirugía Ortopédica y Traumatología que, desde el año 2005, presta sus servicios de manera exclusiva en el hospital “Los Manzanos”, propiedad de la empresa VIAMED SALUD S.A. Con toda naturalidad, la doctora Mª Victoria Martínez Galarreta, ocupó el lugar principal, sustituyendo al Jefe de Traumatología que ocupó el puesto de ayudante y a continuación, la mencionada doctora asumió la dirección de las dos primeras intervenciones de la jornada, la que se inició a las 8’30 de la mañana y la que se realizó a continuación, a partir de las 10’00 h. Ambas operaciones eran sencillas intervenciones de hallux valgus, -lo que comúnmente conocemos como juanetes-, que se realizaron a dos pacientes que permanecían en la lista de espera quirúrgica desde el 22 de julio pasado.
Es evidente que el solo hecho de que un cirujano con exclusividad de servicio en un hospital privado, utilice todos los recursos de un hospital público para intervenir a dos pacientes es por sí sola una circunstancia más que anómala, pero esta situación todavía resulta más rocambolesca y sospechosa cuando conocemos la identidad de las dos pacientes. La primera de ellas, la que fue intervenida a las 8’30 era prima de la propia cirujana que, bueno…, es comprensible que tuviera el capricho de que le operara su prima. Lo que no se entiende es que, ese capricho no se atendiera en la clínica privada en la que trabaja y lo hiciera en el hospital público, con recursos públicos.
Pero todavía resulta más sorprendente la identidad de la segunda paciente, la que fue intervenida a las 10’00 de la mañana que es, ni más ni menos, que la madre de la dirigente nacional del Partido Popular y alcaldesa de Logroño, Mª Concepción Gamarra Ruiz-Clavijo.
¿Cómo es posible que se estén abriendo los hospitales públicos para que médicos privados atiendan a los familiares de los dirigentes del PP? ¿Hasta dónde van a ser capaces de llegar en la utilización particular de los recursos públicos? Este último caso, que tengo perfectamente acreditado y comprobado, no es más que uno de tantos de los que todos los días se están produciendo en nuestros hospitales públicos. La confusión entre lo público y lo privado, el descaro del PP y sus dirigentes para tratar de justificar los abusos más evidentes, está llegando a límites intolerables.
Los riojanos sufrimos diariamente un proceso de desmantelamiento de la sanidad pública con el recorte de medios técnicos y personales, con el cierre de plantas hospitalarias, con la privatización de los servicios sanitarios más rentables, con la concesión de la gestión de recursos por importes millonarios que van a hipotecar durante años la atención hospitalaria de todos los riojanos y, encima, cuando a los dirigentes del PP les apetece, cuando les conviene a sus intereses personales, se abren los quirófanos de los hospitales públicos para ponerlos al servicio de profesionales privados para que operen a sus familiares. No sé si será ilegal, pero es claramente indigno, vergonzoso e inmoral.
Este tipo de prácticas de amiguismo, puede parecer menor, pero es el principio de la perversión de la administración que estamos sufriendo ahora los españoles. Villalonga, Alierta, Rato, Blesa…, son solo alguno de los nombres de los amigos de Aznar y Rajoy que han conducido a este país al lamentable estado que ahora padecemos todos. Justificar el amiguismo y presentar como normales este tipo de comportamientos, es el primer paso de una trayectoria que termina matando a CajaRioja, modificando normas urbanísticas para justificar ilegalidades o desmantelando la sanidad pública para que “los amigos” sigan engordando sus cuentas a costa de todos.
Creo sinceramente que esta situación no es muy distinta a los múltiples casos de desvalijamiento de recursos públicos por parte de dirigentes políticos que estamos conociendo en los últimos meses. Nos están robando en efectivo y en diferido y algunos también parecen dispuestos a hacerlo en especie, con toda normalidad.