El Gobierno de La Rioja acaba de presentar ante el Parlamento un Proyecto de Ley de Apoyo a emprendedores, Autónomos y PYMES, pero es un proyecto de Ley que parte de premisas equivocadas y de un análisis de la situación y de las actuaciones previas del Gobierno que son totalmente erróneas.
El Gobierno comete un grave error de diagnóstico al considerar que todas las acciones que ha desarrollado en ejercicios anteriores han ofrecido resultados positivos para el sector industrial y del emprendimiento en La Rioja cuando en realidad, el constante cierre de empresas y los propios datos del desempleo registrado en La Rioja, acreditan el fracaso de esa política sobre la que el Gobierno fundamenta los pilares de este nuevo texto legislativo.
Miguel González de Legarra, PR+

Miguel González de Legarra, PR+
La Rioja, al igual que el resto de España, está atravesando desde hace más de seis años, una situación de crisis económica como nunca antes se había vivido. Durante estos años, nuestra Comunidad Autónoma ha registrado los peores parámetros de su historia, no solo en número de desempleados, sino también en cierre de empresas. Los fracasos empresariales, debido principalmente a la falta de crédito y financiación, han sido constantes a lo largo de todos estos años y este desmantelamiento imparable de nuestro tejido empresarial, nos ha conducido a una situación social absolutamente dramática en la que muchos miles de riojanos, demasiados, se encuentran en estos momentos viviendo por debajo del umbral de la pobreza.
A lo largo de estos últimos seis años, el Gobierno de La Rioja ha presentado iniciativas de impulso a la empresa y al emprendimiento con las que siempre ha prometido un cambio de ciclo y un desarrollo industrial que favorecería la recuperación económica y la creación de empleo estable.
Sin embargo la realidad que hoy vivimos es todo lo contrario. Nuestro índice de producción industrial se desploma cada trimestre, el número de empresas y autónomos que cesan en su actividad es de los más altos de España, el desempleo ha superado el 20 % y el desempleo juvenil, empieza a ser un estigma que no podemos superar.
Si la base sobre la que se sustenta la Ley no es sólida y es absolutamente falsa, el resultado de su aplicación será tan endeble como hasta ahora lo ha sido la política industrial del Gobierno.
Este proyecto de Ley presentado por el Gobierno es un quiero y no puedo que se limita a realizar una declaración de intenciones sobre medias administrativas que ya existían y que, por lo tanto, ya se han demostrado fracasadas.
Uno de los más graves problemas con que se enfrentan los emprendedores riojanos a la hora de plantear el desarrollo de una nueva actividad económica productiva, es la falta de financiación. En estos momentos, más del 60% de los nuevos negocios que se ponen en marcha, fracasan por falta de financiación, no porque el negocio no sea efectivo. Y, sin embargo, en este proyecto de ley, no encontramos ni una sola medida favorable que pueda contrarrestar esta situación.
El Gobierno de La Rioja nos presenta ahora una Ley de apoyo al emprendedor y no plantea ninguna medida efectiva para solventar los graves problemas de financiación y, en este sentido hay que recordar que ha sido el propio Gobierno de La Rioja el que ha dinamitado el único instrumento financiero efectivo que tenían los pequeños y medianos empresarios riojanos a su disposición que era CAJARIOJA. No hay más responsable en la muerte y desmantelamiento de nuestra Caja que el Gobierno de Pedro Sanz, por lo tanto difícilmente puede venir ahora a plantear alternativas eficaces y mucho menos creíbles.
El Gobierno no es capaz de concretar en este proyecto de Ley ningún tipo de inversión, ni el desarrollo de estrategias sectoriales, ni por supuesto un compromiso económico que vaya más allá de las pobres actuaciones que, hasta el momento, ya ha venido anunciando y que han demostrado su fracaso.
En el Partido Riojano creemos que el Gobierno se ha limitado con este Proyecto de Ley a realizar una compilación de normas y actividades que ya se venían realizando, sin aportar novedades sustanciales que puedan servir a los emprendedores como acicate e impulso para iniciar nuevas vías de negocio sobre la expectativa del respaldo tecnológico, legislativo e incluso económico del Gobierno de La Rioja y se ha limitado a la redacción de un texto, grandilocuente pero vacío de contenido, para hacer creer a los agentes económicos que el Gobierno cumple sus promesas.
El proyecto de Ley dedica uno de sus principales apartados al fomento de la cultura emprendedora en el ámbito educativo. Este hecho en sí mismo, nos ofrece una idea clara de la incompetencia de nuestro Gobierno. Es evidente que el fomento del respeto al emprendedor y al empresario en nuestro sistema educativo es un objetivo loable que puede dar sus frutos a largo plazo, pero ¿no podía haberse hecho esto antes? ¿Qué hemos hecho en estos seis años de crisis? ¿Este fomento del respeto al emprendedor en nuestras escuelas es lo que va a solucionar nuestros problemas?
El Proyecto de Ley, incluye también de soslayo un pequeño apartado dedicado a la internacionalización, pero lo hace únicamente para regodearse en una serie de lugares comunes sustentados por unos índices de exportación que, en principio pueden parecer positivos, pero que se fundamentan en los resultados de exportación de unas pocas empresas que son las que concentran los mejores resultados. El resto, siguen siendo las grandes olvidadas del Gobierno que no dedica ni una sola medida efectiva para el fomento de la exportación por parte de autónomos y pequeñas empresas que, como siempre, tendrán que buscarse la vida como puedan.
La falta de tamaño es uno de los problemas serios a los que se enfrentan nuestras empresas, especialmente a la hora de exportar y, sin embargo, llama la atención que este proyecto de Ley no contemple medidas para apoyar iniciativas colectivas y medidas de apoyo específico a la economía y los emprendedores sociales.
El gobierno debería ser consciente de que en el actual contexto de crisis económica, de deterioro del bienestar y de precarización del mercado de trabajo, las cooperativas y otras pequeñas empresas que se engloban en lo que conocemos ya como economía social, están siendo capaces de generar ocupación estable y de calidad y, sin embargo, el Gobierno no contempla ni una sola línea destinada a fomentar el que, sin duda, se plantea en estos momentos como uno de los mejores instrumentos estratégicos para la creación de empleo.
El acceso a la digitalización, a la vivienda, la educación, la microfinanciación, la respuesta al envejecimiento de la población, el desarrollo sostenible, la producción ecológica, las energías verdes, la prevención de la salud, la inserción sociolaboral, etc., se han convertido en estos momentos en recursos esenciales que generan proyectos de emprendimiento social a los que deberíamos prestar una atención específica y de mucha mayor intensidad y que, sorprendentemente, son olímpicamente despreciados por este proyecto de Ley.
Resulta incomprensible que, el Gobierno de La Rioja haya presentado una Ley de apoyo a los emprendedores en el mes de septiembre de 2013. Resulta incomprensible que el Gobierno haya presentado esta Ley SEIS AÑOS DESPUÉS de que se haya reconocido el estallido de la mayor crisis económica de toda la historia y, sobre todo, que sus propuestas ofrezcan tan corto alcance.
El Proyecto de Ley llega tarde, cuando ya hay poco que salvar y lo que se ha salvado lo ha hecho con sus propios medios y sin la ayuda de nadie y cuando los emprendedores se enfrentan a uno de los mayores problemas a los que no se enfrenta este proyecto, como es la falta de crédito y financiación y no alcanza a cubrir las expectativas creadas en la sociedad para que la investigación, la internacionalización y la innovación sean un componente esencial de la competitividad económica dentro de la Comunidad Autónoma de La Rioja.