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PERDER EL OREMUS (30/12/2013)

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Hay algunos momentos, -pocos, la verdad-, en que pienso si no estaré demasiado influenciado por mi militancia política; si mi visión negativa de las cosas no será consecuencia de tantos años de ejercicio de las tareas de oposición que me impiden disfrutar de esa fantástica realidad “mejor que la media” y “mejor que la mayoría” de la que, al parecer, disfrutan algunos privilegiados dirigentes del PP. Pero no…, enseguida me encuentro con realidades cotidianas que me abofetean a diario y me hacen ver que no solo las cosas no mejoran sino que incluso para muchos riojanos, -demasiados-, la realidad supera con creces esa “actitud On” que con tanto esfuerzo presupuestario pretende insertar el Gobierno en nuestros discos duros y de la que algunos pocos están obteniendo tan magros beneficios.

Hace ya un año que Pedro Sanz auguró el fin de la crisis y el principio de la recuperación económica definitiva para este año que termina, (lo mismo que ha profetizado para el año próximo); sin embargo, en abril de este año, los datos del desempleo batieron todos los record posibles y, ahora mismo, los riojanos seguimos castigados por una situación laboral que en nada se corresponde con ese autocomplaciente y tonto optimismo que proclama Pedro Sanz. Más de 12.000 parados no perciben ya ni una sola prestación económica; miles de jóvenes han huido de su región en busca del empleo que su tierra les niega; cientos de hogares han desaparecido del escenario riojano como consecuencia del regreso de muchos emigrantes a sus países de origen pero, sobre todo, por el regreso de muchos desempleados a casa de sus padres; tenemos menos población activa; los salarios se han hundido, las pensiones no crecen…, en fin, los datos económicos no son en absoluto halagüeños y eso se nota en el consumo interno, repercute en el comercio y en la pequeña industria riojana y trae como consecuencia que, en La Rioja, casi 70.000 ciudadanos vivan por debajo del umbral de la pobreza y seamos una de las regiones en las que la pobreza energética más se está dejando notar.

No soy tan obtuso como para afirmar que la responsabilidad de esta situación recae únicamente en el presidente del Gobierno. Soy consciente de que todos, en mayor o menor medida, tenemos nuestra parte de responsabilidad, que todos podríamos habernos esforzado un poco más para evitar que la crisis nos arrollara de esta forma brutal en que lo ha hecho, pero dicho esto, también estoy convencido de que si La Rioja hubiera tenido no ya otro Gobierno, simplemente otro presidente, las cosas hoy estarían un poquito mejor.

¿Por qué hago esta afirmación y la hago hoy precisamente? Pues porque después de leer la entrevista anual al Presidente del Gobierno con la que Diario La Rioja cierra la ronda de entrevistas con los principales dirigentes de los partidos políticos riojanos, me reafirmo en el convencimiento de que Pedro Sanz ha sido y es pernicioso para La Rioja; que posiblemente a partir de su segunda mayoría absoluta, perdió el oremus y se ha convertido a sí mismo en la mayor amenaza para nuestra economía. No se puede vivir tan alejado de la realidad salvo que solo sea una pose. No se puede ser tan irresponsable, salvo que sea consciente de que su mensaje solo va a llegar a determinadas capas de la sociedad que son las que hoy en día pueden permitirse acceder al periódico.

Las reacciones y declaraciones de Pedro Sanz en los últimos años, solo pueden tener justificación en una mente enferma o en un excepcional ejercicio de cinismo de quien se cree por encima del bien y del mal, posiblemente alentado por el ejército de aduladores que le doran la píldora todos los días, entre los que se encuentran los nuevos asesores aúlicos que se llevan una pasta gansa por escribirle los guiones y discursos que también les abren las puertas de otras empresas empeñadas en vendernos optimismo y actitud positiva, mientras sigan recibiendo subvenciones de dinero público.

Cualquiera que viva en el mundo real sabe que las cosas no son como nos las cuentan desde el poder, pero tergiversar y retorcer la realidad con el desparpajo y el descaro con que lo hace Pedro Sanz ante los medios de comunicación es un exceso que no se debería permitir.  La sarta de majaderías y lugares comunes que va engarzando en su entrevista es tan larga que resulta imposible desmontarla en unas líneas, pero los riojanos, -al menos los que pensamos que el “sanzismo” debería terminar ya- deberíamos reaccionar de inmediato ante su anunciada intención de continuar hasta 2020.  No apelo solo a los que están a la izquierda del PP, también me refiero a los muchos militantes del PP que son igual de conscientes del daño generacional que el largo mandato de Pedro Sanz ha supuesto para La Rioja y que deberían levantar la cabeza para garantizar un futuro que solo puede ser prometedor si está liderado por otra persona, ¡aunque sea del PP!

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