La vendimia comienza en La Rioja este año bajo el signo de la bajada de precios y la nueva estrategia que han puesto en marcha las bodegas de no asegurar la compra de las producciones, dos situaciones que perjudican claramente a los productores y a las cooperativas, que además de verse acosadas por las grandes bodegas, no encuentran el amparo que requieren ni en el Consejo Regulador, ni en la Interprofesional del Vino de Rioja ni, por supuesto, en el Gobierno de La Rioja.
La vendimia del año pasado también estuvo marcada por la crispación y el malestar del sector productor y, un año después, vemos como el escenario en el que se va a desenvolver esta próxima campaña es el mismo porque los responsables de garantizar el equilibrio entre productores y bodegueros no han hecho absolutamente nada. Al menos nada en beneficio de los agricultores. Para tratar de evitar que esta situación no se repitiera en la campaña actual, la Interprofesional del Vino de Rioja, aprobó un acuerdo en el mes de febrero en el que se plasmaron unos compromisos que, desde el Partido Riojano criticamos porque sólo obligaban a los agricultores mientras volvían a dejar a las bodegas con las manos libres para hacer lo que les diera la gana. Decíamos entonces que ese acuerdo lo único que perseguía era garantizar a las bodegas el aprovisionamiento de materia prima en las cantidades que necesitaran y al precio que ellas quisieran. Desde el Partido Riojano denunciábamos entonces que con ese acuerdo, los viticultores riojanos iban a aportar 38 millones de kilos de uva. Es decir: dejarían de vendimiar el equivalente a 5.000 hectáreas de viñedo.
Lamentablemente, siete meses después, el tiempo nos vuelve a dar la razón. Hasta el momento, lo único que se está cumpliendo de ese acuerdo es la parte que afecta a los productores porque ya están tirando sus uvas al suelo. El Consejo Regulador se ha apresurado a aplicar de forma estricta la parte del acuerdo que compromete a los productores a reducir sus rendimientos, enviando cartas a los agricultores instándoles a descargar de racimos las cepas de sus viñas, una actitud que demuestra claramente que este Consejo Regulador, y su presidente, no representan el interés de todas las partes sino que defienden, fundamentalmente, el interés de las bodegas. No puede llamarse “vendimia en verde” a un corte de racimos que se produce en el mes de septiembre, apenas cinco días antes de que empiece la vendimia en algunos municipios de La Rioja Baja. Una vendimia en verde en el mes de septiembre, cuando la uva ya ha absorbido de la cepa todo el nutriente, no tiene ningún sentido. Una vendimia en verde cuando solo falta el último proceso de maduración de la uva y la cantidad de uva en cepa no influye en la calidad… es una pantomima.
Lo que está haciendo el Consejo Regulador es una auténtica farsa, esto no es ni más ni menos que un adelanto de vendimia en toda regla para conseguir lo que decíamos en febrero, que las bodegas tengan solamente las cantidades que necesitan, al precio que quieran. ¿Dónde han quedado el resto de los compromisos que se firmaron en aquel acuerdo de la Interprofesional?, ¿dónde están los contratos homologados?, ¿alguien ha oído alguna recomendación para pagar las uvas por encima del coste de producción?, ¿alguien sabe cuál es el coste de producción? ¿Por qué siempre es solo el productor el que tiene que hacer el esfuerzo y pagar las consecuencias del abuso de las bodegas y de la mala política del Gobierno que es el responsable de la generación de excedentes?
Ya es hora de que ellas también hagan un esfuerzo equivalente al que realizan los agricultores. Es evidente que tanto la Interprofesional como el Consejo Regulador están permitiendo y trabajando para que la balanza se incline de forma descarada hacia un lado y sean los agricultores los únicos paganos de esta situación.