Las transacciones masivas de uvas excedentarias que se están produciendo en esta descontrolada vendimia para su traslado nocturno a otras regiones, en algunos casos realizadas por sociedades bodegueras con bodegas inscritas en nuestra Denominación, pone de manifiesto la ineficacia de las decisiones tomadas por la Interprofesional.
No se está consiguiendo retirar este volumen del mercado y sin embargo se dejan de vendimiar, por antieconómico, las mejores parcelas de Rioja.
Puede entenderse, aun no aceptándola, la actuación de algunos viticultores ante los ruinosos precios establecidos por las bodegas y ante la evidencia de la escasa diligencia de la Interprofesional en poner en funcionamiento aquellos aspectos del acuerdo que, mejorando la transparencia del mercado, podrían incidir en la dignificación de los mismos.
Por fín, la Consejería de Agricultura, renuente y tardíamente, ha publicado los precios de producción que oscilan entre 50 y 60 céntimos el kilo de uva, lo que conlleva que sus precios de venta deberían estar entre 80 céntimos y 1 euro, con los rendimientos establecidos, para asegurar al menos unos ingresos mileuristas a nuestros viticultores.
El sálvese quien pueda que se está evidenciando en esta vendimia está demostrando que la solución no está en la reducción de rendimientos, justificando con razones cualitativas intereses de mercado, reduciéndose aún más los precios, y destruir la producción de uva sobrante.
La vitivinicultura riojana exige otras soluciones, que son posibles, y que ,hasta ahora, la Interprofesional, con el silencio complaciente del Gobierno de La Rioja, ha demostrado ser incapaz de establecer.