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Y después de la vendimia, ¿qué?

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Miguel González de LegarraAsí aparece publicado en Diario La Rioja:

Y después de la vendimia, ¿qué?

La irresponsable política vitivinícola del Gobierno de Pedro Sanz ha generado una crisis estructural en el sector que, unida a la grave crisis económica, se ha cebado con especial virulencia sobre los productores.

Son ellos, los que están padeciendo las consecuencias que se han dejado ver en las últimas campañas de vendimia y que están llevando al sector productor al borde del colapso económico y al medio rural riojano al límite de su resistencia.

A nadie se le escapa que las últimas decisiones adoptadas sobre la reducción de los rendimientos han logrado que la última campaña de vendimia haya sido una de las más caóticas. Un verdadero sálvese quien pueda que ha provocado la comercialización de uvas excedentarias, en muchas ocasiones, por empresas que, además de otros negocios, también mantienen bodegas protegidas por la DOC Rioja.

Desde el Partido Riojano no compartimos este comportamiento de algunos viticultores, aunque podemos entenderlo a tenor de los precios ruinosos establecidos por las bodegas y ante la evidencia de la nula capacidad de la Interprofesional para poner en funcionamiento los puntos del famoso acuerdo firmado en marzo pasado que iba a mejorar la transparencia del mercado y la consiguiente dignificación de los mismos.

En aquel momento criticamos el acuerdo por inútil y porque suponía un nuevo engaño para todos los productores. Lo único que perseguía era garantizar a las bodegas el aprovisionamiento de materia prima en las cantidades que necesitaran y al precio que ellas quisieran. No se garantizaba ningún tipo de rentabilidad a los agricultores, ni se propiciaba la transparencia del mercado, no se estableció ningún tipo de vigencia y ningún tipo de compromiso por parte de las bodegas, ni sobre precios mínimos, ni sobre plazos de pago ni, mucho menos, sobre los costes mínimos de producción que pudieran servir de orientación para equilibrar el mercado.

Vemos como el tiempo, lamentablemente, una vez más nos ha vuelto a dar la razón. Vemos como este acuerdo, que sólo comprometía a los productores, sólo ha servido para hacerlos un poco más pobres. El partido Riojano considera -a falta de datos reales que las normas aprobadas impiden obtener-, que la vendimia 2010 está más cerca de los 495 millones de kilos que de los 395 que el Consejo Regulador indica como recolectados, lo que significa que, hasta 100 millones de kilos de uva han podido quedar fuera del control del Consejo Regulador.

Como decía antes, esta vendimia ha sido la más caótica de los últimos tiempos, con una comercialización generalizada de estas uvas excedentarias, parte de las cuales han ido a parar a bodegas no protegidas y de otras regiones.

La reducción de rendimientos no ha conseguido eliminar la uva sobrante, tampoco ha conseguido incrementar la calidad de lo amparado y, mucho menos, ha servido para dignificar los precios de la uva amparada. Los costes de producción que la Consejería de Agricultura se ha visto obligada a publicar oscilan entre 50 y 60 céntimos el kilo de uva. Unos precios inferiores a los de otros estudios publicados porque para asegurar unos ingresos dignos a nuestros viticultores, el precio de kilo de uva debería pagarse entre 80 y un euro. Y como todo el mundo sabe, la realidad está siendo bien distinta. Por eso digo que, aunque no lo compartimos, entendemos que algunos productores hayan vendido sus uvas excedentarias.

Sabemos que algunas de estas transacciones de uva excedentaria han sido detectadas por los servicios de inspección del Consejo Regulador, y estamos convencidos de que los viticultores-vendedores que han sido ‘cazados’ serán sancionados, pero ¿qué pasará con las bodegas que han comprado esas uvas? La mayoría de ellas son bodegas que no están protegidas por la DOC Rioja y, por lo tanto, a pesar de que se van a enriquecer con la venta de un vino de procedencia irregular, no podrán ser sancionadas. De nuevo volverán a ser los agricultores, los más débiles, los que pagarán los platos rotos mientras que las empresas compradoras, algunas de las cuales también tienen bodegas inscritas en esta Denominación, volverán a salir impunes de sus fechorías. Lo que ha ocurrido en esta vendimia es un nuevo escándalo ante el que ni la Interprofesional, ni el Gobierno de Pedro Sanz están diciendo ni haciendo nada.

Los verdaderos culpables, que no son los productores que bastante tienen con sobrevivir, ya están preparando, con el amparo del Gobierno, los nuevos movimientos para asegurarse que, en la próxima campaña, tampoco salgan perdiendo. Los mismos argumentos que utilizaron para justificar la reducción los utilizarán, cuando les interese, para justificar la necesidad de amparar de nuevo el 125%. Y se quedarán tan anchos, y aquí no habrá pasado nada más que los de siempre seguirán perdiendo, otros seguirán frotándose las manos ante la mirada complaciente de Pedro Sanz.

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